El origen de mecus

Publicado por el día 3 Jul, 2008 | 8 comentarios


Esta empresa comienza en las cabezas de dos locos. Esos locos somos Rafa y yo.

Nos conocimos en algún Zifras y Letras (así se llamaban las reuniones de bloggers que organizaba nuestro amigo Josera). Yo estaba liado con proyectos en Blogestudio, y Rafa estaba también con otra historia. Comenzamos a leer nuestros respectivos blogs y a vernos de vez en cuando en algún encuentro bloguero. Enseguida congenié con Josera y el grupo de blogueros sevillanos que ya se han convertido en buenos amigos y mejores consejeros. Desde antiguos estudiantes de Josera a pequeños empresarios sevillanos, programadores y diseñadores varios, me di cuenta que a mi alrededor había un bonito ecosistema de ideas y energía en el que me sentía agusto. Muchos colaboraron con el primer Evento Blog España (del que soy organizador) y de UniCienBlog. Programadores y creadores de contenidos, frikis y académicos. En Sevilla había (hay) masa crítica para un proyecto como el que tenía en la cabeza.

La idea de montar una nueva empresa en Sevilla me rondaba desde hacía tiempo: los viajes a Valencia me cansaban un poco y tenía ganas de trabajar con un equipo técnico codo con codo, no únicamente a distancia. El fantástico equipo de Valencia estaba, a su vez, algo saturado de trabajo, y era complicado sacar los nuevos proyectos que me interesaban. Comenté con ellos la situación y estuvieron de acuerdo en que siguiera gestionando algunos proyectos desde mi nueva empresa.

Como mis conocimientos técnicos de programación y diseños son algo menos que escasos, lo primero que debía hacer era encontrar personal que me complementara. Contratar empleados no era una opción debido a la implicación que un proyecto como este necesita. Un socio era la mejor opción.

Por otro lado, Rafa también tenía ganas de un nuevo sitio donde trabajar y quería hacer más cosas relacionadas con blogs. Pensaba que era el momento propicio para hacerlo, un momento en el que la web 2.0 empezaba a aparecer y todo el mundo hablaba de web colaborativa. Había mucho campo libre para trabajar y desarrollar, y poca gente todavía metiéndole mano al asunto, sobre todo en España.

Aprovechando las muchas veces que nos veíamos, le pregunté a Rafa si le gustaría participar en un nuevo proyecto. No se lo pensó mucho, y el resto ya es historia.

El nombre de la empresa viene de mi apodo familiar cuando era pequeño. Una tía mía, Paula, apenas sabía hablar cuando nació y, al verme por primera vez tan pequeño, me comparó con sus muñecos, que llamaba mecos. Hasta la adolescencia, en la que me volví rebelde, toda mi familia me llamaba así. Algunos irreductibles siguen haciéndolo…